Victoria épica en Zamora para iniciar la segunda vuelta

Roselis Silva sumó 9 puntos en los últimos 51 segundos

La máxima de no todo es como empieza sino como acaba se puede
aplicar a lo vivido en el pabellón Ángel Nieto de Zamora. Cuando
todo se puso en contra, cuando Araski parecía condenado a
rendirse ante el Quesos El Pastor, emergió la figura de Roselis Silva.
La base impuso su revolución, su instinto depredador para agarrar
la fe que predica y ponerla en práctica hasta el límite. Un último
minuto donde la nada se convirtió en todo para brindar con victoria
este fin de año.
Dos equipos necesitados se veían las caras en el inicio de la segunda
vuelta. El Quesos El Pastor buscaba un revulsivo con Ely Doce en el
banquillo tras la destitución de Lucas Fernández y a punto estuvo
de cumplir la máxima de entrenador nuevo, victoria segura. El
partido tuvo varios partidos, con diversas caras de un Araski
generoso y acompasado en el primer cuarto, hasta el más rácano en
juego y disposición en pista.
El primer cuarto dibujó un panorama favorable, con Marta Tudanca,
máxima anotadora con 20 puntos, ejerciendo de líder ante la
ausencia por problemas físicos de la holandesa Natalie Van Den
Adel. Los ocho puntos de la vitoriana, la buena lectura de juego de
Etxarri, la incombustible Forster fueron protagonistas de las
primeras ventajas (10-23) visitantes, ante una escuadra local
atormentado por el exceso de faltas, falta de puntería en el tiro
libre y sin sus dos estrellas americanas Jenkins y Butler metidas en
partido. Pero las zamoranas tiraron de label nacional, con Ainhoa
López y una extraordinaria Marina Lizarazu para convertir el partido
en su campo de pruebas. Dos triples de ambas encendieron la
chispa para cortocircuitar a Araski que empezó a generar poco en
ataque ante una incómoda defensa en zona rival. Entre dudas y
excesivas concesiones en el rebote, con 12 capturas ofensivas para
las castellanas, la remontada se hizo real a pesar de la inspiración
de Tudanca que sostenía a su equipo con una cómoda renta de 10
puntos (21-31). Un parcial 12-2 colocaba el empate a 33, con
Jenkins y Butler ya activadas y Lizarazu desatada hasta tomar la
delantera al descanso (37-35). Las malas sensaciones continuaron
en la escuadra alavesa que fue diluyéndose con la facilidad de un
azucarillo. Tan frágil como desconocido, las vitorianas iban
encajando los golpes, secos y certeros de las zamoranas, con otro
parcial de 8-0 en el inicio del tercer cuarto para llegar a la máxima
desventaja de 10 puntos (47-37). Urieta no encontró en ningún

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