El Araski cae en semifinales

Las gasteiztarras pusieron toda la carne en el asador en el choque de semifinales de la Copa de la Reina

Las de Made Urieta no acusaron el miedo escénico, con más de 3.700 espectadores en Fontajau. El camino estaba trazado, con un inicio de raza y buen baloncesto catalizado por una acertada Roselis Silva desde el triple y la dirección. Mientras Araski se hacía más grande, Girona digería el mejor manejo del choque de las alavesas para sobrevivir gracias al rebote ofensivo (25 capturas) con el poderío de sus interiores Ibekwe, Coulibaly y la gigante de 2.05 Alminaite. El 20-16 del primer cuarto hacía justicia tras lo visto en cancha. Pero era de esperar la reacción local, quizás demasiado presionado por su condición de favorito. La salida de banquillo de Oma y la presencia de Alminaite, sirvió para despertar a las catalanas que tras un parcial 0-7 se ponían por delante (23-28). Acostumbrado a vapulear a sus rivales, se esperaba la rendición del equipo alavés, pero la de Urieta demostraron que no vinieron de turismo a Girona. Los nueve puntos de Etxarri en el segundo cuarto, devolvieron un parcial 9-2 y permitieron irse al descanso con un esperanzador 37-34.

El destrozo en el rebote fue compensado con mejores porcentajes de tiro, menos pérdidas, y más corazón del equipo que ayer vistió de rosa. En algún momento Araski tuvo que bajar pulsaciones y lo hizo en el tercer cuarto. Girona subió sus líneas defensivas, aprovechó los minutos de ausencia de Silva que tuvo que ser atendida por calambre y jugó con sus interiores, Coulibaly e Ibweke que se aplicaron en el poste bajo, donde Vega, Roundtree y la propia Etxarri sufrieron y aguantaron. Leonor Rodríguez (16 puntos) sumó su enorme clase para colocar la máxima renta de ocho puntos al inicio del último cuarto (51-59). Parecía el momento de ruptura, donde el grande se come definitivamente al pequeño, pero Araski se empeñó en jugar más allá, en buscar un pase más, en asistir y elegir el mejor tiro. Sin errores ni regalos. Ayudó Laura Pardo en eso momento de lucidez ofensiva, para pasar de lo imposible a rozarlo con los dedos. Un parcial 13-5 tras un triple de Silva empataba el choque (66-66), agotando la paciencia de un Girona que nunca encontró el modo de rematar a las vitorianas. Ni defensa en zona, ni más presión, ni siquiera el rebote. Nada servía, porque las de Urieta seguían ahí pegadas a la pista y a un sueño. Falto poco, pero las faltas y los tiros libres también penalizaron. Fue bonito mientras duro, pero duro tanto, que Araski creyó por momentos plantarse en la final.

Declaraciones de Roselis Silva: “No sé si siento tristeza y felicidad porque hemos hecho un trabajo excelente. Hemos disfrutado en la cancha, y hemos vivido el momento. Nos ha faltado un poco más para vivir mi sueño personal que era estar en la final, pero esto nos sirve de aprendizaje y darnos cuenta de que ya estamos preparadas para competir contra grandes equipos”.

 

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